Con el nombre de ley de la selva me refiero específicamente a la(s) norma(s) que permite(n) la entrega a empresas extractivas, de millones de hectáreas de bosques, originando su destrucción, bosques que son según el Banco Mundial, vitales para conservar el medio ambiente y disminuir el calentamiento global.  Se quiere transferir al sector privado extensos bosques que pertenecen a zonas naturales protegidas que abarcan millones de hectáreas, originando su desaparición. Ya durante el periodo del ministro Benavides se expulsó del sector agricultura a un funcionario que se opuso a la mutilación de la reserva de Pacaya Samiria (si mal no recuerdo). No solo se trata del derecho de los pobladores a ser consultados, lo que no voy a discutir aquí. Hace unos días por la cadena BBC pasaron un programa “World Debate”, donde participaron el gobernador de un estado amazónico brasilero, especialistas del medio ambiente y la Vicepresidenta del Banco Mundial para Amárica Latina y el Caribe, Pamela Cox. El punto final con el cual absolutamente todos estuvieron de acuerdo fue el siguiente: Se necesita conservar la mayor área de bosques posible en el mundo para reducir el calentamiento global y no contaminar el medio ambiente, por tanto los países amazónicos deben ser recompensados económicamente por conservar sus áreas de bosques, en su calidad de proveedores de calidad de medioambiente; es que lo que ocurre en cualquier parte del planeta afecta el medio ambiente a nivel mundial. Algo parecido propuso el Presidente Correa no hace mucho. Y quedó claro que para el éxito de la empresa de conservación del medioambiente el área conservada tenía que tener un  precio o un valor que debe ir en beneficio económico de la zona. Pero acá solo se preocupan por la ganancia rápida e inmediata de las grandes empresas, no se interesan por el medio ambiente ni por la salud de la población,  ¿porque Alan que se ufana de que Dios le dió el poder de convencer a los demás no se une a esa iniciativa que tiene le respaldo del Banco Mundial? Ojo que Barack Obama está apoyando fuertemente toda medida para conservar el medio ambiente. ¿A lo mejor el Presidente García tiene compromisos adquiridos que le han creado obligaciones?. El deber de un mandatario es actuar con responsabilidad y la principal responsabilidad de un Presidente es velar por el futuro de su país, para ello la conservación del medio ambiente resulta fundamental.

Lo mismo ocurre con los monumentos arqueológicos como Macchu Picchu que se sobreexplota para sacarles el mayor beneficio económico inmediato sin hacer caso a las recomendaciones de Unesco; aún si se tiene la absurda idea que la principal función de los monumentos es dar utilidades, se debe tener en cuenta que si se destruye Machhu Picchu solo estaremos matando a la gallina de los huevos de oro. Así también se quisieron introducir los cultivos transgénicos que en muchos países europeos no se permiten, porque existen evidencias de que  producen daños al medio ambiente y a la salud, ahora lo acaban de confirmar los expertos alemanes. Acá si no fuera por el ministro Brack que se opuso  tenazmente ya se hubieran introducido. Pero tengo la sensación de que Alan mas adelante lo permitirá y su palabra es la ley. Será cuando ya no necesite al ministro Brack.

 Como dijo Alain Touraine cuando nos visitó, Alan García aplica un modelo económico que en la mayor parte del mundo ya está de salida. Es que en eso no ha cambiado, recordemos que en su primer gobierno aplicó medidas estatistas que ya el mundo dejaba atrás. García tiene el gran problema además, de que no tiene consejeros que le hagan ver la realidad o el interés nacional y está rodeado de empresarios a quiénes solo interesa que sus negocios progresen ampliando sus utilidades; le celebran todo lo que hace y por ello García hace lo que le da la gana. Estamos en un país no de ciudadanos sino de cortesanos. El líder de un país necesita de gente que lo ayude para que no sienta omnipotente; por ello los emperadores romanos tenían un ayudante que les recordaba constantemente su condición humana. Pero García casi se siente Dios y su optimismo linda con el ridículo muchas veces. Dijo que garantizaba que el país crecería 6.5%  y ahora el pronóstico mas optimista habla de 3% y otros estiman 0%  de crecimiento y hasta recesión. Eso era evidente para muchos economistas  desde el año pasado, pero ¿alguién del entorno alanista lo contradijo? Para nada, hay que asegurarse la buena violuntad del Presidente

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