Alan García no comprende la Teoria de los Juegos

En mis artículos sobre Perú habrán leído una y mil veces que resaltaba los logros alcanzados por la gestión de Alan García en el crecimiento y desarrollo económico del país. A pesar de la admirable evolución de la economía peruana de los últimos años que le ha valido que su deuda pública sea calificada como grado de inversión, varios lectores peruanos de Latinforme me advertían sobre la persistencia de la desigualdad social existente en Perú, con un alto nivel de pobreza que no cede de manera significativa a pesar del espectacular crecimiento de los últimos años. Reconozco que durante un tiempo sentí sorpresa por el bajo nivel de popularidad que tenía Alan García en medio de una economía que crecía, se desarrollaba y atraía a la Inversión Extranjera Directa (IED). Ahora créanme que creo comprender claramente el por qué de la resistencia que su gestión provoca en el pueblo. —————Adelanto Especial————— ¿Cómo comenzar a invertir en Bolsa? 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La pobreza ha ido reduciéndose de una manera demasiado lenta para las necesidades que tiene la población. Para peor, durante este año, el indicador de pobreza se tomará un descanso con su “dieta” y se lo podrá ver aumentando ante la fuerte desaceleración del crecimiento económico producto de la crisis financiera internacional. Si bien, como he mencionado anteriormente en reiteradas oportunidades, los lineamientos de política económica que está llevando adelante el gobierno de Alan García, son acertados en lograr que la economía peruana crezca y se desarrolle de manera sostenida, la falta de complementariedad con acciones que apunten decididamente a lo social pone en riesgo su sostenibilidad. Definitivamente, la pobreza en Perú puede ser un factor de inestabilidad social y conflictos. Pero la falta de sensibilidad social de la política económica del gobierno no se limita a cuestiones de pobreza sino que ha afectado los derechos de los indígenas lo cual desató un sangriento conflicto de inesperadas proporciones. En el marco de la política económica del gobierno peruano, Alan García emitió el decreto 1.090 que establece las pautas para el manejo de los recursos forestales y que, según afirman los indígenas, otorga licencias a privados para la explotación de 45 millones de hectáreas de superficies boscosas que pertenecen al Estado, con efectos negativos sobre las etnias amazónicas. La clara falta de tacto político, no le permitió al gobierno peruano consensuar previamente la política de explotación de las tierras, y ello puede generarle un duro revés para el modelo económico. La falta de cintura política en el manejo de este problema desencadenó sangrientas protestas el pasado viernes en Bagua (en el noroeste del país), en donde los manifestantes tomaron como rehenes a 38 policías, según Los Andes. Mientras escribía este artículo por la tarde del viernes en Argentina, en Perú habían muerto “siete policías y quince indígenas en los enfrentamientos entre las fuerzas del orden y los indígenas”, según publicaba “El Comercio de Perú”. Hoy, domingo por la noche, mientras lo repaso incorporándole la última información sobre el tema, leo que BBC mundo da cuenta de la existencia de “22 policías fallecidos y 9 manifestantes” (según los propios indígenas, el número real de manifestantes muertos sería de 30). Según Reuters el viernes: “Perú ha sido blanco de fuertes críticas de ambientalistas y de grupos de derechos humanos que afirman que la explotación desmesurada de los recursos pone en peligro el medio ambiente y aumenta la exposición de tribus a enfermedades mortales”. Muerte, incertidumbre y un claro llamado de atención, es lo que el gobierno de Alan García debe rescatar de este conflicto como para meditar con sumo cuidado. ¿Le debe importar más a Alan García la imagen mundial que deja el país o el bienestar de su pueblo? Alan García cree que cuidando la imagen internacional de Perú, está gobernando para su pueblo, pero el peruano no lo siente así, y le reclama más pruebas de que su principal interés es el bienestar del pueblo. El no escucharlo está afectando no solamente la imagen de Perú como ambiente propicio para los negocios, sino que está haciendo dudar a las empresas que estaban decididas a instalarse en el país. Es que el descontento social es tan grande que pone en peligro al modelo económico actual. Y teniendo tan cerca a un vecino como Evo Morales, no faltará quienes desde la oposición quieran imitarlo. Esta disconformidad sobre la gestión de Alan García, las he visto reflejadas en los últimos resultados de unas encuestas que nos han facilitado tan gentilmente, nuestros lectores de Perú. En la Encuesta Nacional Urbana, elaborada por la Pontificia Universidad Católica de Perú, los fresquitos resultados de junio arrojaron una desaprobación a nivel nacional del 62% a la gestión del presidente peruano. Otra vez más, queda en evidencia uno de los principales problemas de los modelos económicos de tinte neoliberal: su falta de sensibilidad social. ¿Acaso está prohibido en los manuales de economía neoliberal tener al menos una pequeña mirada hacia la cuestión social? Ciertamente no. Por lo menos, en los libros que he leído yo. Toda acción tiene su consecuencia la cual se debe intentar anticipar para que el resultado final sea el deseado. Éste es el postulado que da razón de ser a los modelos de “teoría de los juegos” que se han hecho tan famosos en economía y por lo que sus autores han sido premiados con el Nobel. Sería positivo que los asesores de Alan García tomen esta esencia de la teoría de los juegos para reconducir a la economía peruana hacia un crecimiento económico inclusivo que no atropelle los derechos de ningún sector de la población.

gracias a www.latinforme.com

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